viernes, 31 de agosto de 2012

Después de la XIX Asamblea de la UAE

Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)

Publicado también en Café Hispano (Spectrum)

Entre el 4 y el 8 de abril se celebró la XIX Asamblea de la Unión Adventista Española (UAE). Trescientos cincuenta y siete delegados se reunieron en el Colegio Timón de Madrid para tomar decisiones trascendentales sobre la marcha de la iglesia en nuestro país. Según los estatutos, el 60% son delegados de las iglesias y el 40% son ex officio (miembros de la Asociación General y de la División Euroafricana, miembros del Consejo de la UAE y directores de los departamentos y administradores de las instituciones, así como pastores, colportores, educadores y obreros elegidos por sus colegas). En esta ocasión el 73% de los delegados eran hombres y el 27% mujeres (a modo de comparación, hay que señalar que la feligresía española está compuesta por aproximadamente un 75% de mujeres).

En la web de la Unión hay un enlace a los vídeos del Centro de Producciones Multimedia que se fueron retransmitiendo aquellos días, pero éstos sólo recogen las meditaciones y sermones, los momentos en que se votó a los administradores, varias entrevistas (especialmente a obreros que se jubilan y a sus esposas, también a algún departamental), las actuaciones musicales y la ceremonia de despedida. Para quienes no pudimos asistir, habría sido interesante disponer de vídeos de los debates públicos de la Asamblea, pero es comprensible que no se filmaran, pues para muchos delegados resultaría incómodo ver que su participación en los mismos está disponible para cualquier internauta.

Ahora bien, se debería haber publicado en Internet la agenda con las propuestas de las iglesias y las instituciones, así como un resumen de las decisiones tomadas durante las horas de debate en la Asamblea. Así lo he sugerido a la administración y al Departamento de Comunicaciones, animándoles también a agrupar en un apartado de la propia web oficial los enlaces a las informaciones ya publicadas; los ofrezco a continuación:
  • Número especial de la Revista Adventista sobre la Asamblea (mayo de 2012); estuvo disponible en http://www.publicacionesadventistas.com, confiamos en que tras el rediseño de la web se vuelvan a colgar todos los ejemplares de la RA.

En el presente artículo ofrezco algunas informaciones adicionales obtenidas de varios de los delegados y asistentes a la Asamblea, así como varias reflexiones personales, muchas de ellas compartidas con otros hermanos que han revisado este texto.

Preparación de la Asamblea

En cuanto a la preparación de la Asamblea, hay que señalar que hubo algunos desajustes. Por un lado con el número de delegados, que resultó haberse calculado mal y que hubo que ampliar en fechas muy cercanas al evento, de modo que a algunos delegados se les avisó de que lo eran con bastante retraso.

Por otro lado, en cuanto a los plazos de presentación de propuestas por parte de las iglesias. Se envió una circular el 15 de febrero de 2010 avisando a las iglesias de que disponían de tiempo hasta finales de ese año para hacer propuestas a la Comisión Permanente de Estatutos y Reglamento. Como resultaba chocante que el plazo se cerrara más de un año antes de la Asamblea, la circular creó cierta confusión entre quienes tuvieron conocimiento de ella, por lo que se envió otra circular ampliando el plazo hasta finales de 2011. Pero muchos hermanos ni siquiera habían sido informados porque en sus iglesias no se empezó a hablar de la Asamblea precisamente hasta finales de 2011, cuando no había tiempo para preparar propuestas. Alguna iglesia improvisó reuniones administrativas precipitadas para poder prepararlas.

Finalmente resultó que la circular del 15 de febrero planteaba mal el asunto, pues en realidad durante todo el periodo interasambleario la Comisión de Estatutos está abierta a recibir cualquier propuesta de las iglesias, independientemente de la convocatoria de la Asamblea. El problema es que casi nadie es consciente de ello, porque nunca antes se había informado debidamente, ni en general se anima a las iglesias a participar en ese proceso, al igual que ocurre con otras comisiones que se crean y de las que no se informa a los hermanos (por ejemplo, en el pasado periodo funcionaron una comisión de Ministerios de la Infancia para elaborar nuevos materiales de Escuela Sabática infantil y una comisión de estudio del asunto de los matrimonios mixtos y las segundas nupcias).

Finalmente, ante las consultas de unas pocas iglesias, en las que algunos hermanos comprobaban que se acercaba la fecha de la Asamblea y que en sus congregaciones no se estaban haciendo preparativos, se supo que el periodo para las propuestas generales se extendía hasta febrero de 2012, dos meses antes de la Asamblea (debido a que también hubo retraso en el envío a los delegados  de los informes de los departamentos y de las propuestas de la Comisión Permanente de Estatutos aprobadas por el Consejo de la UAE). Como para entonces muy pocas iglesias habían elevado propuestas, se amplió el plazo hasta el 4 de marzo, treinta días antes del inicio de la Asamblea. Según el reglamento aprobado en 2007, se estableció que cada iglesia podía elevar un máximo de tres propuestas. De este modo, iglesias que habían elaborado y debatido ideas tuvieron que prescindir de enviar muchas de ellas a la Asamblea, mientras que otras apenas aportaron nada; teniendo en cuenta que hay propuestas que se repiten, la consecuencia fue que la agenda resultó en esta ocasión muy reducida.

Estos inconvenientes son resultado en gran medida de una concepción errónea sobre la Asamblea, entendida  no como la culminación y concreción del trabajo de cinco años realizado por las iglesias, sino más bien como un evento puntual en el tiempo, en el cual se elige a los dirigentes de la iglesia y ciertos delegados tratan asuntos generales durante unos días, para después dejar que “todo siga su curso” hasta cinco años después. Se envían circulares a los pastores, y se deja en sus manos determinar qué y cómo informarán a la congregación, de modo que hay iglesias en las que apenas se tiene noticia del proceso asambleario hasta unas semanas antes. Resulta desalentador que hermanos de diferentes iglesias descubran, hablando entre sí, las diferentes maneras en que en cada iglesia se está llevando a cabo (o no) la preparación del evento, a veces con gran confusión respecto a los plazos y los procedimientos, y con dudas que en ocasiones ni los propios pastores pueden solventar.

Respeto a la preparación de la Asamblea en las instituciones, en alguna de ellas los obreros debatieron y votaron sus propuestas, pero luego la dirección eligió las que consideró oportunas, eliminando alguna de las más votadas. Con estos sistemas de filtrado no se respeta realmente la representación de la voluntad de los miembros.

Revista con los informes

La Unión Adventista publicó una revista especial recogiendo los informes elaborados por los departamentos e instituciones de la iglesia, y no sólo la envió a los delegados, sino que tuvo el acierto de ponerla a disposición de los hermanos en Internet. Mi valoración personal, y sin entrar en precisiones sobre cada uno, es que los informes son bastante desiguales: algunos resultan muy detallados y precisos; otros adoptan un enfoque espiritual, muy positivo, pero alejado de lo que se entiende debe ser un informe, pues no dicen nada de los objetivos marcados, las tareas realizadas… No falta alguno, muy destacado, de línea prácticamente triunfalista, sin referencias a las mejoras en aspectos institucionales que se esperarían en un documento de esta naturaleza (uno se pregunta: ¿ha habido tales mejoras?). Se agradece que algún dirigente destaque que “buscamos derribar la barrera conceptual de ‘laico’ y ‘pastor’”.

El informe sobre Safeliz oculta el dato fundamental de que la editorial está generando beneficios. Teniendo en cuenta que hace unos años, con motivo de una supuesta crisis de la empresa y en medio de numerosas irregularidades, se procedió al despido improcedente de siete empleados, y que recientemente se ha despedido a otro mediante el mismo procedimiento, era imprescindible que los delegados contaran con esa información.

Echo en falta en cada informe un apartado de autoevaluación: deficiencias detectadas, planes que no se han podido llevar a cabo, propuestas de mejora para el próximo ejercicio, sugerencias y críticas recibidas por parte de los hermanos a lo largo de estos años, en qué grado éstas se han atendido o no… Si los departamentos e instituciones dieran a conocer a la iglesia al principio de cada mandato y de cada ejercicio unos objetivos definidos, el informe de evaluación final incluiría la evaluación en función de esos objetivos.

Trabajo de la Comisión de Nombramientos

La labor de esta comisión quizá represente el trabajo más intenso de toda la Asamblea; hay que agradecer a sus componentes el esfuerzo de permanecer durante largas horas realizando la difícil labor de designar personas para las diferentes responsabilidades, en una iglesia cada vez más numerosa en la que los delegados no pueden conocer más que a una pequeña parte de los hermanos. Aun así, según comentan algunos de sus miembros, es deseable que se avance en una mecánica de trabajo en la que, en primer lugar se definan los perfiles de los cargos, y luego se busque las personas que se adecuen a ellos, de modo que los razonamientos para la elección de una persona resulten más sólidos y se evite el apoyo basado en meras impresiones o en amistad personal. La Comisión de Nombramientos (CN) necesitaría tener información más completa sobre los posibles candidatos a ocupar cargos.

No deja de ser chocante que la administración de la iglesia llevara preparada a la Comisión una propuesta de los miembros nuevos laicos que formarían parte de los consejos directivos de las instituciones, y que se alegara que eran nombres previamente elegidos por las direcciones de esas instituciones. ¿Cómo se habría interpretado que un grupo de laicos, por ejemplo, hubiera tratado de presentar una propuesta de este tipo en la CN? Afortunadamente, la comisión actuó con la suficiente independencia como para proponer a las personas que consideraran oportunas; aun así, resulta preocupante la iniciativa de la administración. La presencia de laicos en los consejos implica la representación de la iglesia en la dirección de las instituciones, y por tanto éstos deben emanar de las bases (el conjunto de los hermanos), no de la cúspide (dirigentes).

Estatutos y Reglamento

La Asamblea aprobó varios cambios en los Estatutos y Reglamentos, entre los que destacan los siguientes:

  • Se restablece la Comisión Permanente de Planes y Resoluciones, que había sido eliminada en la Asamblea anterior, para asombro y disgusto de muchos. Es un instrumento fundamental de recogida, elaboración y propuesta de ideas y acciones que dinamicen el funcionamiento de la iglesia.
  • Si durante la primera mitad del periodo interasambleario queda vacante la presidencia de la Unión, el Consejo de la Unión (CU) debe convocar una Asamblea extraordinaria para la elección de nuevo presidente; si la vacante se produce en la segunda mitad, será el CU quien lo elija. Sin duda ha influido en este cambio el hecho de que el actual presidente fuera elegido por el CU en 2007 pocas semanas después de la Asamblea, tras la dimisión del presidente elegido en ésta.or la Asamblea.sidente accediera al cargo en 2007 pocas semanas despu
  • Cada iglesia enviará a la Asamblea un delegado por cada 150 miembros (hasta ahora era uno por cada 100) y, una vez completados los tramos de 150 miembros, enviará uno más si el resto de miembros alcanza o supera los 75 (hasta ahora se enviaba uno más siempre que se superara un múltiplo de 100, aunque fuera por un solo miembro). Es un cambio comprensible, dado el gran crecimiento de miembros de los últimos años.
  • El Consejo de la Unión constará de 21 miembros, frente a los 27 de que estaba formado hasta ahora.
  • Las consideraciones, preguntas y propuestas de los delegados a la Asamblea deberán ser ratificadas por el Consejo de iglesia. Esta medida refuerza la idea de que se trata de una asamblea de iglesias, pero quizá recorta en exceso la posibilidad de que se incluyan en la agenda algunos puntos de interés complementarios a las propuestas de las congregaciones.
  • En la elección de los administradores, si ninguno de los tres primeros nombres propuestos a la Asamblea obtiene la mayoría de dos tercios, la Asamblea deberá elegir entre los tres.
  • La Asamblea vota por separado cada propuesta de directores de los departamentos, procedimiento que ya se aplicó en esta Asamblea, con buenos resultados.

Procedimientos

Bastantes delegados y asistentes a la Asamblea señalaron que el documento Ante la próxima Asamblea de la Unión Adventista Española, elaborado por un grupo de miembros preocupados por la administración de la iglesia, había recibido una amplia difusión, de modo que algunas iglesias se inspiraron en él para elevar sus propuestas a la Asamblea. Ello pone en evidencia la necesidad, señalada muchas veces por numerosos hermanos, de que antes de la Asamblea haya cauces para intercambiar reflexiones y propuestas entre los miembros y las iglesias, de forma que exista un proceso de maduración de ideas y preparación de los delegados.

Aunque, advertidos sobre los errores que en otras ocasiones se han cometido, algunos delegados se mantuvieron atentos para que se cumplieran los procedimientos y no se cometieran irregularidades, hubo momentos en que se permitió que se votaran y siguieran procedimientos no contemplados. Por ejemplo, algunos delegados propusieron, y se aceptó, que los estatutos y reglamentos se votaran artículo por artículo, pero viendo que el proceso era lento, se propuso seguir haciéndolo capítulo por capítulo (algunos capítulos tienen hasta ocho artículos), de modo que no sólo se contradecía la decisión inicial, sino también el Reglamento, que en el apartado 4.1 establece que “cada una de las propuestas que presente esta Comisión, se votará por separado”.

Propuestas sobre transparencia y comunicación

Gran parte de los hermanos está pendiente de las decisiones que se toman en la Asamblea con respecto a los cargos administrativos. Pero no menos importantes son las propuestas procedentes de las iglesias y las instituciones, que se debaten en el plenario durante horas.

En primer lugar, hay que señalar que en esta ocasión, comparando con asambleas anteriores, hubo muy pocos puntos de agenda (lo cual refleja la poca participación de las iglesias) y algunos eran reiterativos (algo que los organizadores de la agenda deberían haber corregido). Sólo se tuvieron en cuenta las propuestas de las iglesias y, a diferencia de lo que se ha hecho siempre, no se aceptaron propuestas de los delegados.

En cuanto a las resoluciones tomadas, apenas ha trascendido información pública. La Revista Adventista se limita a señalar que «ciertas propuestas quedaron pendientes de estudio y viabilidad, y otras quedaron descartadas por salirse de las competencias de la asamblea, propuestas que quizá debieran haberse filtrado previamente. Se trató de buscar el responsable específico para dar respuesta al grupo de propuestas relacionadas con temas similares» (RA, mayo de 2012, págs. 5 y 6). A partir de la información proporcionada por varios delegados, podemos conocer algunas decisiones de la Asamblea.

Gran parte de las propuestas reflejan el interés de los miembros por que se potencie la transparencia en nuestro medio. El propio presidente electo, en su primer mensaje a la Asamblea, expresó su deseo de que Dios le ayude “a ser operativo, eficaz, transparente”.

En este sentido, se aprobaron las siguientes propuestas:

  • Dar a conocer a las iglesias a corto y largo plazo los proyectos de la presidencia y los departamentos, además de los presupuestos y las cuentas. (A varios meses de la Asamblea y a punto de comenzar el ejercicio eclesiástico 2012-2013, todas las iglesias deberían estar recibiendo estos proyectos).
  • Enviar una vez al año a los consejos de las iglesias un informe sobre los diezmos y ofrendas y los proyectos realizados por los departamentos.
  • Traducir el Working Policy de la Conferencia General y realizar las correspondientes adaptaciones a nuestra Unión, con el fin de que sea aprobado por el organismo competente. (Si esta traducción no va acompañada de acciones que fomenten su conocimiento entre administradores, pastores y laicos, el esfuerzo habrá quedado a medias).
  • Elaborar un folleto informativo que resuma con apoyo gráfico la estructura administrativa de nuestra iglesia de modo que todos los miembros sepan qué es el Consejo de la UAE, y de qué miembros se compone, cuáles son las Instituciones de la Iglesia y cómo funcionan las asambleas.
  • Informar a las iglesias sobre los costes de las convenciones.
  • Publicar (en la Revista Adventista o por medio de boletines) los principales acuerdos tomados por el consejo de la UAE, así como de los acuerdos de las instituciones que afecten a la iglesia en general


Aunque algunas de las propuestas implican medidas específicas, se puede comprobar que ante todo son principios generales; habrá que estar atentos en cómo se concretan, pues se rechazaron algunas propuestas que habrían comprometido a una aplicación precisa de esos principios. Por ejemplo, se desestimó que los administradores y departamentales informen a las iglesias semestralmente de su trabajo y de la marcha de las instituciones en general. Siendo que sí se aprobó que se informe sobre estos asuntos, queda por ver si se establecerá una periodicidad fija para esos informes, o si por el contrario quedará al arbitrio de los dirigentes. Teniendo en cuenta que, debido a la reducción de gastos, parece que se va a limitar la visitación a las iglesias, resulta más necesario que nunca que la feligresía disponga de información de primera mano sobre el desarrollo de los proyectos.

Tampoco se aprobó que se hagan públicos los proyectos de trabajo y la memoria anual de todos los administradores y departamentos, estableciendo instrumentos de evaluación para que la membresía pueda evaluar, sugerir y mejorar la gestión de la UAE, ni el establecimiento de un sistema de evaluación de la gestión de la UAE y sus departamentos a fin de que los administradores tengan referencias para la mejora de las actuaciones.

Se rechazaron propuestas como la de publicar los Estatutos y el Reglamento de la UAE en la página web oficial de la UAE, la de establecer como norma que cada miembro de iglesia, máxime si pertenece a la junta de iglesia u ocupa cargos institucionales, disponga de una copia de los Estatutos y Reglamentos, así como del Manual de la Iglesia, y la de que se realicen obligatoriamente auditorías externas, anuales y al cierre del ejercicio económico, de las cuentas de la Unión y de todas las instituciones.

En cuanto a favorecer una mayor participación de pastores, obreros y laicos en la toma de decisiones, creando los foros y cauces necesarios para que su opinión sea tomada en cuenta, se consideró que ya existían los cauces suficientes. Sería interesante que se aclararan cuáles son esos cauces: si se refieren a la posibilidad de una comunicación personal al dirigente correspondiente, estimo que es insuficiente, pues una vez comunicada una idea o propuesta, no suele existir un sistema por el que los que la expresan puedan conocer si se tiene en cuenta o no. En cuanto a las convenciones (pastorales o de otros ámbitos), ¿cuentan con momentos y espacios suficientes para la reflexión colectiva y la recogida y debate de ideas?

Propuestas sobre la administración

En relación con los aspectos administrativos de la Unión, se aprobó que los distintos colectivos tengan representación en los diferentes consejos a todos los niveles (UAE, departamentos e instituciones); optimizar los recursos humanos y económicos; reducir el número de encuentros y de viajes, aprovechando el uso de las nuevas tecnologías; celebrar las convenciones a escala regional; tener en cuenta siempre las normas deontológicas y éticas, tanto en las Instituciones de la Unión como en las iglesias, en lo relacionado con la salud, la docencia, etcétera; y poner a disposición de los hermanos una asesoría jurídica para los problemas legales que puedan tener.

En cambio se rechazó volver a periodos administrativos de cuatro años, en lugar de los cinco actuales. Tampoco se aceptó que tanto los directores como los administradores de la UAE e instituciones, asuman, durante el ejercicio de su función, la responsabilidad de la formación de futuros sucesores. No se aprobó la propuesta de que todo lo que se recaude en las ofrendas (excluyendo el diezmo), se reparta de forma equitativa entre la Unión y la iglesia local, en un porcentaje que podría estar entre un 45% y un 55%, a negociar entre las juntas de iglesia y la Unión.

Propuestas sobre las iglesias

Se aprobaron varias propuestas relacionadas con las iglesias de la Unión: crear un medio para estar al tanto de quiénes y qué predican en los grupos que aún no son iglesia para evitar que ciertas ideas peregrinas o disidentes tengan en ellos un buen caldo de cultivo; velar por que en todas las iglesias se predique conforme a las 28 doctrinas fundamentales de la Iglesia Adventista, y que se tomen medidas en caso de que se prediquen falsas doctrinas. Cabe preguntarse si no se velaba ya… Además, ¿a qué tipo de medidas hace referencia la propuesta? Esta imprecisión no es positiva; conviene que la Asamblea defina bien las decisiones que toma.

La constitución del Consejo Adventista de Cataluña, propuesta basada en la decisión de la Asamblea de 2007 de crear consejos autonómicos, ni siquiera se debatió, argumentándose que era un tema de la Comisión de Estatutos y Reglamentos y que ya lo estaban estudiando; lo cierto es que llevan años haciéndolo.

Propuestas sobre los pastores y obreros

Se aprobó facilitar la posibilidad para que los obreros en general reciban cursos y educación continua con vistas a mejorar su competencia profesional y su desarrollo en otras áreas; recuperar la figura del pastor de distrito y estudiar la incorporación a las iglesias a las hermanas con estudios teológicos como obreras bíblicas. También se aprobó que los empleados de la administración y las instituciones puedan participar en la evaluación de los dirigentes. Durante el debate, el dirigente de una institución dijo que habilitar ese procedimiento sería como dejar abierto el pasto para que el rebaño entrara a comérselo (por lo visto el pasto es la Obra, y las ovejas los empleados, los laicos... Según esto, permitir una evaluación de los dirigentes por los subalternos sería como dejar que un rebaño entrara a arrasar el sagrado espacio de la toma de decisiones). Posteriormente, ante las protestas de algunos presentes, pidió disculpas públicamente por la comparación; aun así, es significativa la mentalidad incrustada en ciertos estamentos…

Se rechazó que haya controles más serios, regulares y metódicos sobre el trabajo y la gestión que realizan los pastores y que, una vez analizados los resultados, se tomen las medidas oportunas; tampoco se aprobó que los pastores no empleen su tiempo para dar estudios bíblicos, sino para enseñar y capacitar a los laicos para que los impartan. Se rechazó aumentar el número de pastores en las iglesias y dar preferencia a los formados en España y Europa.

Otras cuestiones

Se explicó que no se habían comprado locales para iglesias en el quinquenio pasado, y que se ha llegado a la conclusión de que los diezmos no pueden ser usados en la construcción de iglesias o edificios. Lo cierto es que, como señaló un delegado, para alcanzar esa conclusión bastaba con leer un artículo del Working Policy que indica claramente este punto.

Las oficinas de la Unión abandonarán su sede en la calle Alenza de Madrid en cuanto estén terminadas las obras en Colmenar Viejo, junto a la editorial Safeliz, a unos 30 kilómetros de Madrid (tres cuartos de hora de viaje). Esta decisión ha suscitado algunas dudas: los gastos de transporte que generará en los obreros y empleados que trabajan en las oficinas, la pérdida de tiempo y los costes que supondrán realizar numerosas gestiones lejos de la capital y, sobre todo, la concentración de instituciones, una tendencia ya denunciada en su día por Elena de White, y que puede provocar un exceso de uniformización y falta de independencia.

La editorial Safeliz deja de ser una institución de la Unión Española y pasa a depender de la División Euroafricana, por lo que en esta Asamblea no se eligieron miembros laicos para su Consejo Directivo.

Información en las iglesias

He consultado a un buen número de hermanos sobre la manera en que se informó en sus iglesias acerca de la Asamblea. Es bastante común que se utilizara el tiempo de los anuncios entre la Escuela Sabática y el culto para presentar el informe; en algún caso los delegados tuvieron que insistir para que se ampliara ese tiempo, pues el pastor consideraba que con diez minutos era suficiente. Lo más común es que se utilizara ese breve tiempo para comunicar los nombres de los nuevos cargos, o incluso que se hablara sobre cuestiones secundarias (jubilaciones…), pero es raro que se haya informado sobre la composición de las comisiones, el funcionamiento administrativo de la Asamblea, los procedimientos de toma de decisiones, los cambios en los estatutos... En algunas congregaciones se informó sobre la aprobación o no de las propuestas que esa iglesia en particular había llevado a la Asamblea, pero no se me ha comunicado de ningún caso en que se presentara a la iglesia la lista completa de propuestas debatidas ni que se tratara este asunto en profundidad.

Es común que en las iglesias se informe brevemente, alegándose que la mayoría de los hermanos están muy poco interesados en estas cuestiones administrativas. En algún caso se insistió en que los delegados “fueran positivos” a la hora de informar a la iglesia; nuevamente nos encontramos con la obsesión por mantener una imagen idealizada sobre el funcionamiento de la misma, sin asumir que las diferencias de opinión y los debates son algo natural en la iglesia.

Reflexiones y propuestas

Comparto a continuación algunas reflexiones y propuestas. Las siguientes afectarían al corto y el medio plazo:

  • “Iglesia” procede del griego ekklesía, que significa “asamblea”. Por razones operativas celebramos una asamblea de iglesias periódicamente, pero eso no significa que las cuestiones organizativas se traten sólo una vez cada cinco años. El proceso de reflexión, elaboración y puesta en común de ideas y propuestas, supervisión de las labores realizadas… debe ser continuo.
  • En este sentido, el restablecimiento de la Comisión Permanente de Planes y Resoluciones resulta estimulante. Sería deseable que esta comisión, así como la de Estatutos, tomaran la iniciativa de informar a las iglesias sobre su composición, sus objetivos y prioridades, su calendario de trabajo, e hiciera un llamamiento para que las iglesias y los hermanos pudieran elevarle ideas. Es tradición entre los adventistas, tanto en la escala local como en la nacional, esperar que los dirigentes lancen sus planes para sumarse (o no) a ellos, cuando lo deseable es que se desarrollen métodos de trabajo que partan de las bases hacia la cúspide. A veces se trazan planes con el objetivo de que los miembros participen en ellos… sin haber consultado a los hermanos sobre su valoración de los mismos, o sin haber sondeado qué propuestas pueden hacer los propios implicados (ver las reflexiones del pastor Burrill al respecto en El sacerdocio universal de los creyentes y el ministerio eclesial).
  • Sería deseable que los administradores publicaran en Internet la agenda con las propuestas de las iglesias y las instituciones, así como un resumen de las decisiones tomadas durante las horas de debate en la XIX Asamblea. De este modo, cuando se comience a informar a las iglesias sobre el trabajo de las comisiones, se podría hacer un seguimiento en función de los votos tomados por los delegados. Además, no sólo es interesante saber qué se aprobó, sino también qué propuestas se rechazaron.
  • Es un hecho que hay informaciones oficiales que se envían a los pastores y ancianos con el objetivo de que las comuniquen a las iglesias, y en algunas congregaciones esa información no llega, o llega de forma muy escueta, a los hermanos. La Unión debería habilitar mecanismos para asegurarse de que todas las iglesias y todos los hermanos reciben esas comunicaciones, quizá solicitando que se registre en los informes pastorales, quizá estableciendo normativamente que se pongan en el tablón de anuncios… Algunas de esas informaciones podrían publicarse sin problemas en la web de la Unión.
  • A veces las cuestiones administrativas se presentan como un apéndice “extraño” en la vida de la iglesia, como un trámite penoso que hay que cumplir. Ciertamente, lo que nos interesa a todos los cristianos es compartir la vivencia del evangelio y profundizar en nuestra fe, y es comprensible que lo organizativo resulte menos atractivo. Pero no hay que olvidar que el evangelio nos proporciona principios prácticos para cada aspecto de nuestra vida, incluidas dimensiones como el trabajo diario o el compromiso social, que también pueden resultar penosos con frecuencia, pero que forman parte de nuestra vida espiritual.
  • Sin caer en la obsesión por estas cuestiones, habría que fomentar en las iglesias el interés por las cuestiones administrativas, dedicando tiempos y espacios para tratar sobre ellas. Se suele alegar que a los hermanos les atrae poco el tema, pero ¿no será que muchas veces los responsables no muestran el suficiente entusiasmo por trabajar de forma horizontal y participativa? Poco interés puede haber sobre un tema del que apenas se tiene información… Y no es tan difícil suscitar ese interés: se puede presentar el sábado por la mañana un asunto que claramente afecte a los hermanos, plantear posibles vías de debate sobre el mismo, y convocar a la iglesia para por la tarde seguir trabajando ese asunto y otros. Si cada vez que en la iglesia se informa sobre alguna cuestión administrativa, los responsables aprovechan para explicar brevemente el ámbito y la forma en que se ha tomado esa decisión, habrá una mayor familiaridad con nuestra institución, y se verá como algo más cercano y transparente. No caigamos en la dejadez del “ya se os informará”, o del “a quien le corresponda tomará la decisión oportuna”.

A más largo plazo, de cara a la próxima Asamblea, convendría:
  • Diseñar con suficiente antelación a la convocatoria de la siguiente Asamblea un calendario con la previsión de todos los plazos relacionados con el proceso, enviarlo a las iglesias para que se exponga en lugar visible y publicarlo en un lugar destacado de la web de la Unión.
  • Redactar un pequeño manual con las indicaciones para la elección de los delegados, de manera que las iglesias tuvieran unos criterios claros y comunes, y no fuera necesario tener que buscarlos en los Estatutos y el Reglamento, cuya lectura a veces ofrece dudas e interpretaciones dispares.
  • Ofrecer a cada responsable de realizar los informes que se llevan a la Asamblea un modelo en el que constaran las diferentes partes que deben componer el informe, incluyendo un apartado de autoevaluación: deficiencias detectadas, planes que no se han podido llevar a cabo, propuestas de mejora para el próximo ejercicio, sugerencias y críticas recibidas por parte de los hermanos a lo largo de estos años, en qué grado éstas se han atendido o no…
  • Ofrecer a los miembros de la Comisión de Nombramientos un currículo preciso de cada pastor y obrero, que incluya no solo las titulaciones académicas oficiales y extraoficiales (haciendo distinción entre unas y otras), sino también los destinos y las habilidades personales.
  • No poner un límite a las propuestas que las iglesias pueden elevar a las comisiones permanentes ni a la Asamblea, pues hay iglesias que participan poco y otras, en cambio, tienen que sacrificar algunas de sus propuestas ampliamente elaboradas.

Una vez más, haciéndome eco de ideas comentadas y compartidas ampliamente con muchos hermanos, pongo a disposición de la iglesia estas aportaciones, con el objetivo de crecer «en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano» (1 Corintios 15: 58).



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