viernes, 1 de noviembre de 2013

Tras el Concilio Anual, ¿se dará por aludida la Unión Adventista Española?


Por Jonás Berea (jonasberea@gmail.com)
Publicado también en Café Hispano (Spectrum)

Según informa la Red de Noticias Adventistas (RNA), en la Conferencia de Educación de Liderazgo y Desarrollo (LEAD), que inauguró oficialmente el Concilio Anual del Consejo de la Comisión Ejecutiva de la Iglesia Adventista en Silver Spring (Maryland, EEUU), se contó con la participación de Gary Hamel, reputado experto en estrategia empresarial.

Por un lado las personalidades que vienen del mundo de las multinacionales, empresas que inevitablemente están implicadas en prácticas turbias, no me suscitan mucha confianza (la noticia cita a Google, ese instrumento de control social puesto al servicio de las agencias de espionaje; además, según Wikipedia, Hamel hizo un informe favorable sobre Enron, lo cual quizá influyera en que, por lo visto, su reconocimiento internacional haya mermado desde que en 2008 fuera clasificado como uno de los expertos más influyentes).


Por otro lado, pienso que estos grandes gurús, que manejan tanta información y que cuentan con tanta experiencia, pueden aportar ideas muy interesantes. En Abierto por reformas Daniel Bosqued ofrecía interesantes aplicaciones para la iglesia tomadas del mundo de las grandes empresas.

En estos tiempos de crisis económica y reestructuración en la Unión Adventista Española, algunas frases de Hamel parecen pronunciadas pensando en nuestros dirigentes nacionales: «El ritmo de cambio es en último término cuestión de saber cuánta experimentación se está produciendo dentro de la organización», dijo. «La tarea de cada líder es asegurarse de que el cambio siempre entusiasme más que no hacer nada». Esta idea resulta esencial para una iglesia de más de siglo y medio, que va adquiriendo un volumen mastodóntico que frena cualquier posible cambio. El centro del mensaje que portamos es revolucionario porque está vivo, pues «no adoramos la tradición, sino que adoramos un Señor resucitado», según Hamel.

De acuerdo con la noticia, «Hamel dijo que aunque la iglesia está comprometida con la redención, la renovación y la reconciliación, hay momentos en los que los programas, los reglamentos o las prácticas establecidos oscurecen el mensaje central. “La única manera de saber si uno está realmente comprometido es si está dispuesto a sacrificar algunos de esos hábitos, algunas de esas estructuras», en favor de los compromisos fundamentales. Un sabio consejo que todo dirigente debería tener en mente al administrar la iglesia: ¿Estoy sacrificando principios del evangelio en aras del continuismo y la tradición? ¿Estoy sacrificando a las personas, a los hermanos, con tal de no introducir ningún cambio?

Café Hispano (Spectrum) ofrece otras palabras pronunciadas por Hamel en el mismo acto: «“¿Cómo convertirse en un campeón de la renovación?”, se preguntó. Cinco puntos aparecieron en la pantalla: “ser honesto, cuestionar los hábitos, legitimar la disensión, aprender de la periferia e imaginar lo inimaginable”.»

Cuando uno observa la forma en que los administradores de la Unión Adventista Española han gestionado la iglesia en los últimos años, no puede evitar pensar que ojalá un Hamel, o simplemente alguien con un mínimo conocimiento sobre gestión de recursos humanos, les hubiera asesorado (también me pregunto: ¿le habrían hecho caso?). En 2007 se creó una comisión de viabilidad para afrontar la supuesta crisis de la editorial Safeliz, comisión formada irregularmente que incluía a  personas con graves conflictos de intereses respecto a los problemas que se venían arrastrando desde que había tenido lugar una estafa en años previos. La comisión presentó un informe nada riguroso, que se aprobó precipitadamente y sin atender a ninguno de los argumentos y refutaciones de los consejeros críticos, y el proceso culminó en 2008 con el despido improcedente de siete personas, seis de las cuales eran precisamente aquellas que habían levantado su voz contra las irregularidades (ello llevó a la dimisión de dos consejeros laicos de Safeliz). Posteriormente se contrató a personal nuevo. En 2012, tal y como algunos habían anunciado en privado que ocurriría, se depuró al empleado más abiertamente crítico que aún quedaba, para ser sustituido por otra persona. Todo este proceso supuso un altísimo coste en indemnizaciones. Así es como nuestros dirigentes “legitiman la disensión”: expulsando a los que aportan ideas diferentes y premiando a los sumisos. Hay más casos recientes de depuración ideológica.

Según la RNA, G. T. Ng, secretario ejecutivo de la Iglesia Adventista mundial, dijo en el acto de Silver Spring: «La iglesia en sus diferentes niveles podría hacer más para superar la inercia al cambio en términos de metodologías, para maximizar el uso de la tecnología, para mantenerse al ritmo de un mundo de rápidos cambios». Y añadió: «Acaso podríamos mejorar la tarea misionera si quitamos o reducimos la burocracia. En la Secretaría, ya hemos dado pasos en ese sentido. Un buen ejemplo es la División del Pacífico Sur, que ha hecho recortes para dedicar más fondos a la misión.»

Precisamente estos días el Consejo de la Unión Adventista Española (UAE) está preparando drásticos recortes, invocando la grave situación financiera en que nos encontramos. Ante tal panorama, cabe preguntarse si el descenso de aportaciones por diezmos sólo se deberá a la crisis económica, o si también habrán influido la retención de diezmos y el desvío de los mismos a programas que los hermanos entienden que realmente se dedican a predicar el evangelio, siguiendo el principio que enfatiza el hermano Ng: más misión, menos burocracia.

En este contexto, resulta chocante que uno de los últimos vídeos de la serie “Una iglesia para todos” del Centro de Producciones Multimedia de la UAE, titulado “El desafío”, represente la situación de un creyente que es despedido de su trabajo; el pobre hombre se aferra a Dios y finalmente es restituido en su puesto laboral. Sin duda los realizadores lo han preparado con la mejor intención, pero en estos momentos la historia suena a sarcasmo crudo. Para colmo uno de los actores, que en el vídeo representa a un jefe íntegro y justo, en la vida real ha promovido despidos de empleados totalmente irregulares en al menos dos instituciones de la iglesia. Algo similar hubo que aguantar cuando, poco después de mandar al paro a varios empleados de Safeliz, el presidente de la Unión publicó un artículo en la Revista Adventista titulado “El paro, un despertador”, en el que defendía que el drama de perder el trabajo puede resultar estimulante espiritualmente (algunas de las personas despedidas en 2007 no han conseguido trabajo todavía…).

Aunque, pese a las promesas de transparencia, el secretismo con que se lleva estos asuntos es casi total (de modo que el fiel de a pie apenas llega a enterarse), habrá que hacer lo posible por estar atentos a las medidas que toman los administradores. Atendiendo a lo expresado en el Concilio Anual, ¿se harán recortes en burocracia para atender preferentemente a la misión? Cuesta creer que sea así, cuando se acaba de comprar una nueva sede para las oficinas de la UAE en un edificio de alto nivel (ver foto) y costosa de mantener (otra medida de la que no se ha comunicado nada a las iglesias ni a los miembros). Es cierto que había que salir de la vieja sede, pues la normativa no permite el uso para oficinas del local de la iglesia de Alenza; pero, según tengo entendido, en algunas uniones del norte de Europa los directores de departamentos (o algunos de ellos) son a la vez pastores de iglesias locales, y ejercen su función desde sus hogares, ahorrándose así muchos recursos y, ante todo, evitando que se cree una casta funcionarial cuya actividad se acaba centrando, en gran medida, en la permanencia en sus puestos. Medidas de este tipo reducirían considerablemente el espacio necesario para la sede central. Ante una situación crítica como la actual (se habla de cierre de iglesias, despido de pastores y empleados…), ¿no debería la UAE avanzar hacia un modelo menos burocrático y más dinámico, acorde con el espíritu de la iglesia primitiva? ¿Servirá la dramática situación actual para un replanteamiento de este tipo?

Otra pregunta ineludible: ¿Afectarán los recortes que se están preparando a empleados y pastores, mientras los administradores que nos han traído hasta esta situación (y quienes les han asesorado) seguirán en sus puestos, y además cobrando sueldos elevados?

Volviendo al principio, una reflexión más: ¿Por qué nuestros dirigentes siempre buscan asesoramiento del entorno de las finanzas, y no de personas de los movimientos sociales, como por ejemplo Ada Colau? Si está bien que los dirigentes sigan los (buenos) consejos de un gurú que alabó la situación de Enron cuando la empresa ya estaba hundida de facto, ¿por qué no pueden seguir los de una mujer que se ha distinguido por la defensa pacífica y pluralista (apartidista) de las personas más desfavorecidas, consiguiendo éxitos indudables (incluidos muchos desahucios paralizados), a pesar de la enorme resistencia del Poder? Alguien como Colau podría ofrecer muy buenos consejos tanto tácticos como estratégicos sobre cómo aunar voluntades, ser fieles a los principios, ejercer el autocontrol en la lucha o, como propone Hamel, “legitimar la disensión”, “aprender de la periferia” e “imaginar lo inimaginable”.

Oremos y actuemos para que en el Consejo de la Unión prevalezca la sabiduría del Señor, y se puedan aprobar medidas que, en lugar de hundir cada vez más a la iglesia-institución, favorezcan la renovación necesaria.


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